domingo, 31 de mayo de 2015

Educar con videojuegos

Con este título tan sugerente, se presenta este artículo, en el que una empresa finlandesa, viendo el potencial educativo de los videojuegos y los juegos en línea, apuesta por la adaptación de la temática de los mismos al ámbito educativo.


La educación debe ser más vivida y menos leída. Más experimentada y menos teorizada. Estas dos premisas dan forma a la filosofía de esta empresa que además de hacer historia con su oferta pedagógica, también está haciendo caja...

jueves, 28 de mayo de 2015

¡Queremos jugar!

De plena actualidad está el tema de estudio que me ocupa: "Juegos tradicionales y digitales".
En la época en la que estamos, de videojuegos y pantallas, todavía gana por goleada jugar con los amigos a esconderse, a pilla pilla, a la gallinita ciega... El problema mayoritario para que esta tendencia se rompa, es que los pequeños no tienen oportunidad de hacerlo. 

Cierto es que, les queda poquísimo tiempo entre deberes y extraescolares, pero creo que dos son las causas de esta verdad absoluta:

  • por un lado, la conciliación de vida familiar y laboral es imposible para los dos tutores. Nos olvidamos en la mayoría de los casos, que la productividad es independiente de un mayor número de horas y estamos expuestos a jornadas larguísimas que mantienen al padre o madre o ambos, entre el deseo de avanzar  y la culpabilidad por priorizar empleo sobre tiempo para jugar con los niños.
  • Por otro lado, pienso que se ha perdido la perspectiva sobre la importancia del juego. Muchas veces lo consideramos una pérdida de tiempo y sin embargo, los juegos constituyen el ensayo de lo que será la vida adulta en sociedad (aceptación de normas, convivencia, sentimiento de justicia, capacidad para repeler un ataque y defenderse...). Los videojuegos son mucho más cómodos. 
Por experiencia propia veo, que cuando mi hija y mis sobrinos están juntos, se inventan juegos y si están en campo y pueblo, se tiran días enteros sin manejar tecnología. No les da tiempo, están contínuamente inestigando, pintando, construyendo... Cuando tienen videojuegos, también lo hacen de forma colaborativa, y se ayudan a salvar obstáculos y pasar pantallas... como cuando lo hacen de forma analógica.

El deseo de jugar impera en todos sus actos y nosotros somos garantes de así suceda. ¿Jugamos? :)



miércoles, 27 de mayo de 2015

Si la Rana Gustavo levantara la cabeza...

Para complementar mi proyecto de investigación, me he creído la reportera más dicharachera de mi casa y he realizado dos entrevistas  peronales (y grabadas). quiero agradecerles desde aquí su colaboración y la estupenda actitud con la que han afrontado mi tercer grado. Sin ellos, esta parte tan interesante de la investigación, no habría sido posible.

La primera a un un niño de 10 años, Javier, que ha expresado con sencillez y claridad cuál es su día a día y la opinión que le merecen los juegos.


La segunda entrevista, me la ha concedido un profesional del mundo de la Consultoría y Estrategia Social Manager, Vicente Montiel. En ella, comenta su percepción sobre los videojuegos.




domingo, 17 de mayo de 2015

Redes sociales y activistas jóvenes

En el presente vídeo, un señor presenta su elenco de cursos con los que capacitar y dotar de habilidades a la juventud de las zonas rurales para que puedan enfentarse a un  mundo cada vez más digitalizado.

Es seguro que tendrá un gran público que desea evolucionar y empoderarse y el medio más eficaz de alzar la voz, opinar y ser escuchado es a través de los medios sociales. Si no dominan el entorno virtual, su mensaje no podrá llegar a donde desean.

Es en las zonas más alejadas de la civilización y de los avances tecnológicos, donde la educación y la formación ejercen su mayor papel de compensador de las diferencias. Y es así como debe ser. Que en la Era de las Comunicaciones, la información fluya y trascienda los límites espaciales y temporales, llegando al más recóndito de los lugares. Sólo así se erradicará la pobreza de contenidos (analfabetismo cultural y digital) y la de espíritu (falta de empoderamiento y autoestima, llevando al individuo al efecto pigmalión y la profescía autocumplida de no avance y estancamiento).

Fenomenal propuesta, ¡sí señor!